No se trata de rencor, sino de odio
"Ils convoitent la haine, au lieu de la rancune" STÉPHANE MALLARMÉ Nada hay tan puro como el odio
que vierte esta fuente como dorada bilisy en donde hay miles de flores saliendo de la enredadera
cruel de la nada, milesde temblorosas lilas
como mil mentiras.Yo soy alguien que miente en la tarde
rubí en los ojos del sapoy espera que forma la cacería
de ciervos en la noche.Porque lo que soy yo sólo lo sabe el verso
que va a morir en tus labioscomo el relincho que da fin a la caza.
de Leopoldo Maria Panero
El otoño se acerca con muy poco ruido:
La bella malmaridada
Julián Jiménez vino a la Redacción por primera vez y dijo que iba a escribir una historia... ésta es:
¿Quieren ustedes leer el relato del que surgió la pelicula de
Oscar hace constar que fue María la que, después de una pausa opresiva, tomó la bolsita. Y no sólo esto, sino que arrancó una tirita de papel exactamente allí donde decía: Rómpase aquí. Luego me tendió la bolsita abierta. Esta vez fue Oscar el que rehusó, dando las gracias. María logró ofenderse. En forma decidida dejó la bolsita abierta sobre el albornoz. ¿Qué podría yo hacer más que tomarla y ofrecérsela a María, antes de que llegara a entrarle arena?
29 de abril de 1890.
se
Soñé que capturaba a dos serpientes
Ningún signo de mejoría se dio en Raquel durante aquellos días. Como un animal se arrastraba buscando cualquiera sabe que cosa. Pasaba las tardes tranquila, mirando a través de las ventanas, viendo pasar las estaciones. La idea de que el sol desapareciese del cielo le provocaba tal sensación de desasosiego, que no pocas veces estampaba su cuerpo contra la pared y los muebles. Lo increíble es que parecía que lo descubriese cada día, ya que tenía ataques de ira y ansiedad, todos y cada uno de los ocasos que compartí con ella. Lograba convencerse durante las horas de luz que ya siempre sería de día, para descubrir, de nuevo, que no era así. Las noches eran horribles. Con todas las velas y candiles de la casa encendidas en su pequeño cuartucho, yo la velaba, cuidando de que no prendiera fuego como ya había ocurrido en otras ocasiones; mientras ella, paralizada por el miedo, temblaba y gritaba en un eterno delirio nocturno.
Prende la calefacción y siéntate
Quisiera tener un revólver para escuchar solamente
«allá estará también la castañera
pienso en automóviles estacionados en un
En agosto de 1930, Wood visitaba la ciudad de Eldon en la parte meridional de Iowa - Estados Unidos, y vió esta casa, construida en 1880, con un estilo que se denominaba carpinteria gótica, impresionado por el diseño, se imaginó a un granjero y su hija parados delante de la casa. Inmediatamente hizo un boceto en un sobre y mando que hicieran una fotografia a la casa para trabajar más tarde en su estudio.Basandose en viejas fotografias del siglo XIX planeo la escena del cuadro, su hermana Nan y su dentista Dr. Byron McKeeby sirvieron de modelos .
La luz de la luna entra por la ventana, deslumbrándome. Me vuelvo para evitar el resplandor. Cierro los ojos y pienso. La luna no puede ser. Este leve pensamiento me desvela. Me levanto y me asomo a la ventana. Una farola del tamaño de un zeppelín luce con intensidad abajo en la acera. La calle está desierta. Solo algún coche que otro rompe el silencio. Corro las cortinas con furia. Maldito ayuntamiento, solo es eficaz cuando me jode a mí. Voy al cuarto de baño y al pasar por delante del espejo me miro. No me gusta lo que veo. Todo el pelo está despeinado y húmedo. Es extraño por que no hace calor. La barba me pica horriblemente. Las ojeras son de un púrpura profundo e infladas, hinchadas. Mis ojos están vidriosos. La luz fluorescente del tubo del baño no me ayuda demasiado. Voy a tenderme en la cama de nuevo. A ver si así recupero el sueño perdido. Pasa el tiempo y nada. Le doy vueltas a la cabeza. Me acuerdo de mil cosas. Yo era pequeño y ella también. Eran tiempos, si no más felices, mejores. Pongo la radio para intentar borrar el último recuerdo. Noticias sordas en un mundo sin conciencia. Me amarga aún más la noche. El insomnio me provoca nauseas y diarrea. Al ponerme nervioso no tengo mariposas en el estomago, tengo pterodáctilos como casas. Un dolor punzante hace que la sien palpite al ritmo de mis sones cardiacos. Cambio de emisora. Busco música que me agrade sin conseguir demasiado mi objetivo. Me quedo con una opera en alemán que me dan ganas de invadir el piso de al lado, espacio vital. Soy modesto. Yo no quiero tener Europa a mis pies, me conformo con un sucio pasillo con dos habitaciones y una cocina sucia como un vertedero. El que vivía allí se mudó hace tiempo. Le intente comprar el piso y me dijo que me fuese a la mierda. Solo por que una vez organizó una fiesta y llamé a la policía. No sabía que tenía contratadas a unas furcias y que el piso estaba lleno de cocainómanos de ojos idos y podridos de dinero. Se organizó un pequeño follón. Agua pasada. Pero los putos yuppies me mandaron a un matón para que me diese una paliza. Menos mal que contrataron a un antiguo compañero de colegio y todo quedó en palabras malsonantes y un abrazo cariñoso. Me rompió siete costillas. Después me visitó al hospital y todo. Me dijo que era su obligación como matón y que si yo hubiese sido otro me habrían tenido que separar del techo con una espátula. Me trajo frutas confitadas y una novela de Danielle Stelle. El pobre, que era un poco corto, lo hizo con toda su buena intención. Le di las gracias y se fue. Di las frutas confitadas al viejo de la cama de al lado e hice un favor a la literatura reciclando el libro.
Últimamente no he ido mucho al cine. Solo estrenan basura, que dentro de unos meses devoraremos en video, en noches aburridas, tediosas, o directamente en la tele, tragandonos anuncios y deseando la muerte a los directivos de las cadenas. O simplemente no viendolas nunca, hay basura que es demasiado, incluso para nosotros.
De la mañana a la tarde
De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.